
En el alféizar de la ventana
hay un gorrión atrevido.
Tras los cristales los niños,
lo miramos sorprendidos.
El pajarito que se da cuenta
echa timidamente a volar.
Nos levantamos en tropel
mientras levanta el vuelo.
El maestro se enfada y dice:
¡Siéntense y dejen el juego!
hay un gorrión atrevido.
Tras los cristales los niños,
lo miramos sorprendidos.
El pajarito que se da cuenta
echa timidamente a volar.
Nos levantamos en tropel
mientras levanta el vuelo.
El maestro se enfada y dice:
¡Siéntense y dejen el juego!
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